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Entregar una obra dentro de plazo y con estándar de calidad es un hito relevante, pero desde la perspectiva del mandante (la gerencia inmobiliaria) la cuenta clave es la obtención de la recepción definitiva de la Dirección de Obras Municipales. Sin ese certificado no hay escrituración, no hay inscripción en el Conservador y no se inicia la recuperación.

Ese intervalo, entre la última partida ejecutada y la primera escritura firmada, es donde muchos proyectos pierden parte de su margen en silencio, por lo que la alineación de intereses y la expertise en la gestión de certificados de hormigones, recepción del SERVIU, el certificado TE1 del SEC, la empresa sanitaria y eléctrica es fundamental.

En este periodo los intereses del crédito de construcción siguen corriendo, se debe seguir pagando la mantención, las contribuciones y la seguridad, por lo que la gestión documental y de certificados de la obra y el proyecto son muy relevantes. 

La recepción definitiva es el resultado de un proceso que comienza con el inicio de obra. En la práctica, esto implica:

  • Una carpeta de recepción que se arma y actualiza durante toda la ejecución, no en el último mes.
  • Hitos de tramitación integrados a la planificación de obra, con la misma prioridad que las partidas críticas.
  • Coordinación temprana con sanitarias, distribuidoras, SERVIU y DOM, anticipando sus tiempos de revisión.
  • Regularización de modificaciones de proyecto en paralelo a su ejecución.
  • Registro sistemático de ensayos, certificados y protocolos de calidad.

En los nuevos proyectos, la constructora debe ser un socio: un buen ejecutor y contar con las capacidades de gestión y planificación adecuadas, conviene preguntar no solo cuán rápido construye, sino cómo planifica y gestiona el camino hasta la recepción definitiva.